jueves, 2 de diciembre de 2010

Vamos a divertirnos con la historia

Vamos a meternos en el cuadro de Bartolomé Esteban Murillo , Vendedores de fruta , 1670-1675.

Desde muy pequeña me he sentado día sí y día también en la calle a vender fruta para poder sacar algo de dinero, para comer, comprarme telas para crear mi ropa e ir ahorrando poco a poco.

Era un lunes lluvioso por la mañana, mi madre estaba enferma, y a mí me tocaba ir sola a la calle a vender la poca fruta que se había podido salvar de la lluvia. Con el motivo de la lluvia todos los soportales estaban ocupados, donde parecía que había un hueco estaban los restos que nadie quería, al llegar al final de la calle había uno pequeño en el cual entraba demasiado ajustada corrí para que nadie me lo llegara a quitar y cuando ya estaba acomodada , un joven tiró sus restos , me levante cabreada , fui a pedirle una explicación, pensé que iba a contestarme de malas maneras y de forma poco educada pero no , el joven apuesto , con una sonrisa perfecta , me pidió disculpas , recogió lo que me había tirado y me ayudo a vender la fruta. Al acabar me ayudo a recoger y me acompañó hasta casa, de camino fuimos hablando, contando anécdotas y mirándonos vergonzosamente.

Cuando llegué a casa no podía parar de hablar de hablar de él, estaba deseando que llegara la mañana siguiente para volver a verle. Esto estuvo pasando durante un tiempo .Un día no lo vi, y así otro tiempo parecido, pensé que eran por mis vestimentas , ya sabéis trapos rotos manchados y unas sandalias , por ese motivo con el dinero que había conseguido ahorrar esa semana me compré nuevas telas , para que la próxima vez que me lo encontrara estuviera perfecta. Nunca llegó ese momento , esperé años y años pero nunca lo volví a ver , con la muerte de mi madre , me toco encargarme de la casa , de mis hermanos y de mi padre , por una parte hizo que dejara de pensar en él y llegara a olvidarlo cada día un poco más.

Cuando las esperanzas estaban perdidas, el recuerdo se había quedado en eso en recuerdo… algo ¡nos volvió juntar! , iba andando por la calle con mis hijos , porque me había casado con un chico de mi misma calle que falleció a los 4 años de casarnos , uno de ellos salió corriendo y al llegar a una esquina se chocó con un hombre un hombre de sonrisa perfecta , le miré a los ojos en ellos vi reflejado a aquel joven que durante tantos años esperé, el mundo se me venía encima , no sabía qué hacer , no sabía cómo actuar , no sabía si irme corriendo o quedarme ahí continuando lo que un día pudo empezar , le pedí perdón. El estalló en alegría. Todo el dinero que poseía no alegro una vida marcada por la efímera pero intensa historia de amor, sin un simple beso, si un simple abrazo tan sólo una mirada, una mirada que lo decía todo, que lo sentía todo.

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